miércoles, 28 de noviembre de 2012

Taquicardias.

Laten mis manos temblorosas, ante el inminente final que preceden los compases de locura que ha tejido mi mente enferma.

No son compases de locura de amor, no, son compases de locura, asecas, porque os aseguro que ahora mismo, estoy loca.

Ha enloquecido mi alma al entender que jamás va a conseguir lo que anhela de manos de quien pretendía conseguirlo todo, al encontrar más lágrimas vacías en todo aquello que creyó lleno de sentido.
Y se han reído de ella los demonios de mi conocimiento, escupiendo la sangre que un día corrió por  mis venas, derramando las lágrimas acumuladas en beneficio de nadie.

Y no hacen más que preguntar gritando, enfatizando la repulsión que sienten por mi desgarrada existencia en cada sílaba.

-¿Volarás lejos palomita? ¿Tendrás la valentía de extender tus alas?

Creo que tengo pocas opciones. Volar, o caer al vacío.

Y el suelo se aproxima en un sueño en espiral.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sé que ha llegado el momento de crecer.

Quizá sea tarde para dar el paso y comenzar a  ver el mundo lejos de las perspectiva de una pequeña infante soñadora, que se sube a los árboles porque quiere llegar a ver China, cuya espada es un trozo de caña, que quiere llegar a tener el pelo tan largo como Rapunzel, para poder usarlo de cuerda para subir los muros que se interpongan en mi camino.

Ahora crezco, ya sé dónde está China, sé que por muy alto que sea el árbol que escale, por mucho que arriesgue subiendo a las ramas más altas, jamás podré verla desde mi situación geográfica.

Ahora sé que aunque la caña sea la más larga que he visto jamás, no va a poder detener las balas que se adentran certeras en mi cuerpo, sé que no puedo defenderme con una simple caña arrancada del borde del camino, porque el camino en sí y los que andan a mi alrededor van a romperla en mil añicos con tan sólo un gesto.

Y me he cortado el pelo, jamás podrá ser tan largo como el de Rapunzel, además, sería asqueroso tener el pelo todo el día arrastrando por el suelo. Eso es lo que diría una persona mayor ¿no?


Y me cuesta, aunque sepa que tengo que cambiar, que tengo que crecer, y que nada es tan simple como lo ven mis ojos de niña.

Necesito alguien que me suene los mocos, y que me seque las lágrimas mientras me dice lo mucho que me quiere, que todo va a ir a mejor, y que lo que tengo que hacer es no volver a caerme, mientras me limpia mis heridas con agua oxigenada y mercromina de la roja, de la que mancha todo a su paso.

Pero ahora soy mayor, las heridas se acumulan, y sólo puedo curarlas con alcohol del que pica, del que te hace apretar los dientes, porque ya no lloras, ya no, ahora eres fuerte, eres grande como siempre soñaste ser.

Es curioso que ahora sólo sueñe con volver a ser una niña.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Electrical storm

Una tormenta eléctrica, eso se produce cuando consigo sentir tu tacto bajo mis dedos nerviosos, tiemblan mis manos mientras intento darte todo lo que te mereces, puesto que no soy una experta en este arte.

No, realmente no sé nada sobre este arte.

Tímida aparece mi sonrisa, cuando, poco a poco comienzan a moverse mis manos, a veces a un ritmo delirante, otras suaves como la seda, lentas en una balada sin final, o firmes y decididas en un momento de furia transparente.

Y es que eres tú, y sólo tú, el que consigue hacer de actos mis sentimientos, dándome todo el tiempo del mundo, todo el amplio espectro de formas y razones, para dar rienda suelta a mi alma y desnudarme el corazón.

Y llega el momento de bajar el telón, de separar las manos con todo el esfuerzo que me permiten mis inútiles y mundanos huesos, para dejar acabada la melodía y volver al mundo al que pertenecen mis zapatos.

Dejar atrás el tacto frío de tus teclas y la electricidad que mana del vibrar de tus cuerdas.

¿Es raro tener tan personificado a un piano?

Bate tus alas


Cariño, ante todo eres hermosa, la más hermosa de las criaturas que pueblan este desdentado planeta lleno de arrugas de sufrimiento.
Eres una sonrisa en una fría mañana de invierno, cálida como esos rayos de sol que se perdieron en el camino, una brisa de aire fresco en esas tardes de verano, el calor asfixiante queda escondido tras tu reluciente mirada, esos ojos que brillan iluminando un poco la oscuridad que te rodea.

Porque eres hermosa, pequeña libélula, aunque permanezcas aún en tu crisálida, asustada de desplegar tus alas y mostrarte al mundo, vales mucho, y muchísimo más que muchos que piensan que sus  huellas son de oro y sus palabras de plata líquida.

No te atrevas a girar la vista, cuando ves tu reflejo en las aguas cristalinas de este río que recorres, porque lo que ves, es lo mejor que podrías encontrar.

Y llegará, por supuesto que llegará, ese fiel compañero que te desnude en alma en cada atardecer, que te preste sus alas para que puedas volar más alto, que te arrope cada mañana fría y cada noche oscura en la que pierdas tu brillante luna.
Y con él recorreras el río, para llegar sonriente y reluciente al mar que nos espera a todos, sobrevolando tranquila la orilla, para acabar pereciendo en una ola con espuma de plata.

Por eso despierta, sal de tu crisálida y sacude los restos de vida antigua, muerta sobre tus hombros, para comenzar a crecer con una nueva piel brillante, reflejando los rayos de sol que acarician tus sentidos al viajar.

Porque cariño, ante todo eres hermosa, la más hermosa de todas.

Su barbilla, a la altura de tus ojos.

La cabeza alta, bien alta, que toquen el cielo los rebeldes pelos de su flequillo.

Mientras mandan a todo lo que hay a su alrededor a tomar viento fresco, hablando mal y rápido, a tomar por culo.

Se ha cansado de esperar de todo y de todos, y de seguir siendo una pobre soñadora a lomos de un burro cojo y desnutrido.

Pues bien, ha dejado en el camino a su fiel compañero, le ha llegado la hora de morir, ha puesto los pies sobre el suelo para notar lo áspero del camino.
Ha girado la vista atrás, gran error, pues ha visto que jamás importó en aquellas decisiones en las que si importaron. Ha vuelto la vista de nuevo, para encontrarse con el camino que le queda por recorrer, oscuro y lleno de espinos.

Pueden llamarla loca, pero le ha encantado esa visión, porque ahora no siente miedo, ahora le gusta pensar que sólo ella puede cambiar este paisaje desolado, no va a esperar a que plantéis semillas en los campos yermos, o a que las reguéis con paciencia, de eso nada.

Va a llenar de flores el camino y a sacar el sol a martillazos si es necesario.

Será feliz, por y para ella.

Porque todos los demás solo son entes secundarios, o eso le ha enseñado la marchita experiencia.

martes, 23 de octubre de 2012

Abstracciones realistas.

A continuación expondré algunas de las reflexiones que aparecen como fugaces trenes en mi cabeza, normalmente escritas en mi agenda personal, hacen que cada día aprenda algo nuevo.
Y es que uno mismo puede enseñarse un sinfín de nuevos conceptos.

1.
Canta al son del traspies de un tango
la pobre libélula que no encuentra la luz
danza incesante con los pies descalzos
exhausta, buscando siempre ese azul.

Un mar, eterno mar de angustia
buscan los barcos la verdad en la orilla
no saben las pobres almas
que ma verdad se encuentra en el fondo del mar.

2.
Canta la bella flor al árbol marchito.
Ay abuelito, ¿por qué te tienes que secar?
Responde el arbol en un suspirito,
porque he de ir en busca de mi mar.

Ay arbolito, quedate a mi lado,
no podré estar sola en este prado desolado.

Y el árbol calló, llorando savia
y la margarita triste, se deshojó
Pues llego rápido el invierno
que se les llevo el corazón.

3.
Hoy por hoy y por mañana
mañana por el mañana y el ayer

¿Cuándo dejará el hombre de pensar en el futuro?

¿Cuándo aprenderá a dejar el pasado atrás?

Caminar descalzo por la arena,
abandonando tras de sí un mar de huellas.
Sin volver la vista atrás.

Déjame andar descalza y serena,
sola, a la orilla del mar.

4.
Se encendió un foco
y subió el telón.
Resonaron los aplausos,
mucho antes de la función.
¿Absurdo? Creo que no.
¿Cuántas veces aplaudimos
lo que en nuestra cabeza ideas son?


martes, 9 de octubre de 2012

Come on, save my soul


Lo sabes, sabes que no soy buena para tí, ni para mí, ni para el aire que respiro.

Tóxicas son mis letras y los acordes que acompañan  mi ritmo delirante, pero, cariño, te arriesgaste a esto cuando te acercaste en la noche, ¿qué pensabas? Cuando se pone el sol, no puedes encontrar nada bueno en una mujer vestida de rojo.

Rojo sangre, rojo fuego, rojo pasión ¿te has dado cuenta de que todos  los sustantivos que se usan para definir el rojo están relacionados con el pecado?

Digamos que te equivocaste, consideraste que era una mirada adorable, pero no, sólo es la cara que pongo para llevarte donde quiero, como quiero,

y ahora sólo deseo bailar al son de tus lágrimas.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Con océanos de hielo.

Sentía las lágrimas brotando descontroladas de mis ojos, surcando al galope mis mejillas, bailando enloquecidas en la comisura de mis labios, no entendía el por qué de mi llanto, quizá mis entumecidas emociones habían decidido volver a sentir, en un gran golpe de estado contra mi conciencia humana, para intentar hacer volver mi cara más animal.


Me arreglé, algo en mi piel necesitaba salir de aquella suntuosa casa, con un sencillo vestido y un buen abrigo de lana me aventuré a salir a la calle, aunque esas horas no eran las más adecuadas para que una señora de mi posición saliese sola a la calle.


Lástima que los animales no entiendan de protocolo.


Me aventuré por aquellas calles a las que se me tenía totalmente prohibido deambular, sintiendo el aire fresco cortando mis mejillas, sintiendo el invierno en el frío de mi nariz, sintiéndome viva de nuevo.


De repente, a la vuelta de la esquina, encontré algo familiar, que me hizo recordar el porqué me habían llevado allí mis pies enloquecidos.


No, no pude entrar, demasiados recuerdos al otro lado de la puerta, demasiados momentos escondidos entre las estanterías de una librería mugrienta de uno de los barrios más pobres de la ciudad, me decidí a asomarme al escaparate, intentando ver algo de lo que moraba en aquel mar de sueños lejanos.


Las lágrimas volvieron a surcar mis mejillas, yendo a morir a la comisura de mis labios, esta vez tornados hacia arriba, tensos, como hacía mucho que no estaban, cuando pude ver cómo el cariño y los besos inundaban aquel océano de sueños que han cambiado de destinatario, al ver cómo el destino pone a cada cual en su lugar.

Tantas esperanzas, sueños, ilusiones, tanto calor y tanto amor, volvieron a recordarme que, en un tiempo pasado, tuve algo dentro de mi cascarón.

Decidí alejarme por donde había venido, esperando que mi presencia hubiese pasado inadvertida en todo aquel mar de calma, para volver a casa, pero no a aquella edificación de la que había salido, sola e inerte, buscando el calor que un día perdí en verano.



Y me quité el abrigo, y comencé a danzar bajo el invierno, tornando la nieve en flores, y el frío en primavera.



martes, 18 de septiembre de 2012

Nada como echarte de menos.

Cierto, pena me dan esas parejas de jóvenes, e incluso de adolescentes que consagran su existencia presente a dedicarse en cuerpo y alma, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a su pareja, a su alma gemela.
Esa necesidad imperiosa de verse todos y cada uno de los días, aunque sea lunes y tengas examen el martes, que más da.
Esas conversaciones infitas por wassap o alguna red social, en las que las moñadas superan las frases coherentes.

Que pena, porque no sabéis apreciar lo que es anhelar al ser amado.

Pensáis que la mejor forma de demostrar vuestra devoción mutua es, por supuesto, estar juntos siempre y para siempre.

Abrir lo ojos, con todo un día por delante, para realizarte, para hacer de tí alguien mejor, para así poder honrar a la persona por la que darías tu existencia, y que ello no dependa de esa persona, sorprender al final del día con una historia asombrosa, o una anécdota de cafetería, mientras ruedas en tu cama ansiando sentir su presencia.

Cuando aparece en tu campo de visión, no es algo cotidiano, no es algo rutinario como el ponerse los zapatos, es una amanecida loca, un cúmulo de alegría que te llena por dentro y te impulsa a saltar adelante para abrazarlo, y saber que está ahí, que no lo estás imaginando, como haces cada noche.

Y poco a poco crecer juntos, pero con vidas ajenas a la relación, amigos que presentar mutuamente, anécdotas que contar con acalorada emoción o con lágrimas en los ojos, con momentos vividos juntos, por supuesto, con besos desesperados que anhelan los labios que te faltan cada mañana.

Y llegar, tocando todos los pasos de la vida, sin dar un salto desesperado a un vacío incierto.
Despertar cada mañana a su lado, para que, eso que considerabas un sueño, se convierta en una realidad.

Consagrar tu vida a la persona por la que te has jurado matar o morir.

Sin que se convierta en unos vulgares mocasines.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Y, algún día, tocar el cielo.

Cuan maravilloso sería poder rozar las nubes, pero no las nubes verdaderas, las que sabemos que son sólo agua de la que moja y ya está, tocar esas nubes con las que siempre soñamos, sobre las que andan los ángeles, y que saben a ese algodón de azúcar que venden en las ferias y la semana santa.


Maravilloso sería poder cerrar los ojos y realizar todo lo que nos arranca una sonrisa imaginar.

Correr por verdes praderas con el pelo revuelto, largo y despreocupado, bañarse en ríos llenos de peces y de vida, mirar al cielo azul, y ansiar llegar a tocarlo.

Cabalgar a lomos de un corcel desvocado, casi tan salvaje como tú te sientes encerrado en esta gran jaula de asfalto y hormigón, y alejarte de todo lo que te encadena a esta vida de luz artificial y comida envasada.

Y digo yo, ¿por qué no?

Quizá no hoy, ni mañana, pero algún día, estoy segura, de que cabalgaré a lomos, puede que no de un corcel, seguramente sea un simple burro, pero os aseguro, que llevaré el pelo revuelto, largo como sólo yo podría tenerlo, descuidado, porque no es lo que me quita el sueño, y me bañaré en un río, aunque no haya peces que me mordisqueen las pantorrillas, y tumbada en algún pequeño prado, rodeada de malas hierbas, respirando cada rayo de sol que me ilumine,  tocaré el cielo...

Y las nubes, sabrán como siempre hemos soñado.

viernes, 10 de agosto de 2012

I breathe

El ser humano es débil por naturaleza, aunque queráis haceros los duros, somos entes sensibles, tanto física como emocionalmente, precisamos de abrigos para mantenernos calientes, de casa para sentirnos seguros y ubicados, ansiamos un abrazo de un ser amado, y necesitamos besos que nos hagan saber que somos especiales.

Lloramos, por diversas causas, el dolor de la muerte de un ser querido nos hace rompernos por dentro, y un desengaño puede hacer desatar toda la furia que hay en nuestro pecho.

Pero aún así intentamos ser fuertes, revelarnos ante la naturaleza de nuestra existencia.

Ser fríos, ¿fríos para que? ¿Para que se congele en la soledad el alma marchita? ¿Para que cesen los latidos del corazón galopante de emociones? ¿Para matar el calor que emana de nuestros pechos con una sola mirada?

Cuando el alma precisa de algo que le de fuerzas para desperezarse cada mañana, un compañero que la despierte entre dulces caricias, para montar a ese corazón, un potro desvocado que sólo quiere correr libre buscando el calor que se encuentra en cada gesto, en cada mirada.

¿Fuertes para qué? ¿Para protegernos de los horrible del mundo? ¿Para no sufrir frente a un desengaño ni partirnos de dolor al expirar alguien a quien amamos?


Cuando el mundo se presenta ante nosotros, inhóspito como una noche de verano, sediento de nuestro calor y de nuestro caminar, con sonrisas que regalar y sufrimiento que repartir entre todos, porque amanece, el sol nos baña con su luz y nos infunde seguridad, pero también encontramos noches sin luna, en los que la oscuridad parece llevarse todo rastro de esa luz que nos da fuerzas para despertar.

Mi más sentido pésame para aquellos seres fríos y fuertes como el acero, muertos en vida que sólo tienen por objetivo...¿cuáles son vuestros objetivos?

El calor, las lágrimas, la luz, la oscuridad, las sonrisas, la ira...creo que no puede haber algo más hermoso que todas aquellas emociones que surgen del alma.

Sólo espero no dejar de sentir.




viernes, 13 de julio de 2012

But, I'm love?

Reflexiones a la luz de un flexo que no alumbra lo suficiente a mis ideas en decadencia, sentimientos y pensamientos que se agolpan bajo un pecho en el que no hay cabida para que un corazón lata de forma saludable.

Ríos tóxicos se adentran en mis entrañas, resultados de pócimas venenosas cocinadas bajo conjuros en mi materia gris, mis esfuerzos por mantenerme a flote se hunden al topar con la punta del iceberg, para demostrarme que debajo de ese pequeño islote de hielo se encuentra toda una montaña que huele a muerte salada.

Y realmente me cuestiono, entre otras cosas incuestionables, ¿realmente merezco algo de lo que pido?
Siempre he deseado ser una persona honorable, rodeada de la gente a la que quiero, poder hacerlas felices y que ello me haga sentir el corazón henchido de alegría, pero ahora miro hacia mis adentros y sólo encuentro el frío de aquellas personas que por cuestionar se cuestionan hasta cada suspiro.

Y no puedo evitar salir de mi cuerpo, volar, y verme de frente, reaccionando a todo lo que se mueve o deja de moverse a mi alrededor.
Salir del son de mis latidos y ver a mi compañero, a mi padre, como una persona extraña, analizando cada uno de sus movimientos, para así poder intentar saber si causan algún tipo de reacción en mi sistema nervioso.

Creo que soy de esas personas, que necesitan escalofríos a diario...

...para no sentirse muertas en vida.

domingo, 6 de mayo de 2012

Como una mattina

Totalmente de acuerdo con todos aquellos que me consideran una poca cosa, una incongruencia sin ningún tipo de interés.
No les culpo.
No escribo con el afán de gustarle a nadie, como tampoco hicieron muchos grandes autores, sin embargo, ellos tenían más arte que yo, tampoco lloro que no se me haya dado el don de las letras, es más, creo que prefiero leer un buen libro a tener que quebrarme la cabeza pensando como comenzar a entrelazar los enredados hilos del más sencillo relato.
Para mí, teclear sin ton ni son, deslizar los dedos sobre el teclado, o sobre un papel con bolígrafo en mano, no es más que puro trámite.
Poner en marcha el engranaje con cualquier estímulo, como una puerta automática que se abre en cuanto sabe que algo quiere entrar, no señores, no hablo de abrirme de piernas, si no de cómo se abre mi mente, cómo agudizan mis neuronas ante el más mínimo atisbo de algo que haga a mi corazón galopar.

Dentro de mi cabeza, cuando mis pupilas ven ideas escritas, materiales, todo se ve mucho más claro.
Escuchando una canción repetida, una y otra vez, hundiéndome en lo que significa, no para el autor, no para el mundo, hundiéndome mientras me descascarilla el corazón y me desnuda el alma entre lágrimas de sal.
Cerrar los ojos y sentir cada nota, traducirla en una letra, una palabra, o toda un parrafada amorfa, porque como ya sabemos todos, ''dejarse llevar, suena demasiado bien''.

Hasta mis neuronas se han vuelto capitalistas en este sistema de mierda.
Pero bueno, eso es otra idea que plasmar...


...ya llegará.

jueves, 5 de abril de 2012

Poco.

Consciente, sé que todo esto es mentira, que la realidad que me rodea es sólo una representación, sombras proyectadas sobre la pared de una oscura caverna.

No está permitido mirar atrás, dónde se encuentran los titiriteros responsables del teatro, escondiendo entre bastidores los materiales y la esencia de sus obras de arte.

Y, sin embargo, y a sabiendas de que todo es falso, no puedo evitar ansiar el despertar de cada mañana, que significan para mí la subida del telón.
Los rayos del sol somnoliento que me acarician dándome esperanzas de que hoy, por fin, la función acabará como yo he pensado.
Para ver por fin a los titiriteros, no como sombras de sus creaciones, ver esas almas desnudas a la luz del sol que todo lo muestra, sinceros, ver quebradas sus marionetas y sus artimañas.

Y con el corazón entre los dedos, ascender por el camino escarpado que tanto ansían mis pies acomodados.

Y llegar, hacia ninguna parte, loca por andar descalza.

jueves, 29 de marzo de 2012

HUELGA GENERAL

Dí que sí, tú, campeón revolucionario, tú sindicato rebelde antisistema, tú indignado por el rumbo que lleva España...
Me permitiís una preguntita... ¿ Dónde cojones estábais cuando Zapatero hundía a España en la miseria? ¿ Contra qué protestábais cuando las listas del paro crecían como árboles sobrehormonados?
¿Cómo dormíais mientras todo esto se desmoronaba?
Ah, perdona, se me olvidaba que no podéis hacerle una Huelga en condiciones a un gobierno de''izquierdas'' que además os llena las arcas con subvenciones de mierda que sólo demuestran vuestra vil sublevación al estado.

Asco me da is vosotros y pena me dan las pobres almas que quieren o tienen que creer todo lo que deciís porque piensan que luchais por el pueblo.

Asco me da ver cómo no habéis abierto la boca prácticamente nada en 8 años de pésima gestión y declibe económico, y como gritáis ahora después de menos de seis meses de mandato.

A mí lo único que me estáis demostrando, es que sois unas putitas de primera.

La ''izquierda'' en este país ha muerto, ahogada entre cheques al portador, al igual que los sindicatos, esclavos de sus Mecenas.

martes, 6 de marzo de 2012

And we said...hello

En el ardor de la batalla, a lomos de un corcel bastardo me alzo sedienta de sangre, impetuosos son mis movimientos, mis estocadas certeras, maldita está mi espada...pero así es como debe ser.

Los enemigos son numerosos, superiores en muchos sentidos, pero carecen de algo que me hace subirme al caballo cada día...

honor.

Yo me alzo en nombre de mí misma, de mis convicciones, la única coraza que tengo para proteger mi cuerpo son los ideales que he conseguido mamar de la leche materna, además de aquellos que me han tatuado a fuego en el patio de armas, remachando los adornos de ésta cada una de las estocadas que han intentado llegar a mis carnes blancas.

No necesito dioses invisibles, ni tampoco visibles, no es para mi la gloria ni el oro, no preciso de grandes banquetes y jamás he buscado vestidos galantes o adornos con los que realzar mi belleza sobre la de las demás.

Me gusta sentir el sudor en el rostro, las llamas de la batalla, me gusta el miedo en los ojos de mis enemigos, los lamentos y los gritos de sufrimiento, me gusta verlos rogarle a sus amados dioses, y preguntar ¿dónde está tu dios ahora?

Ver como sus banquetes arden, ver marchita su belleza y rasgados sus vestidos, pueden venerar todo lo que quieran a ese ser superior al que han alzado sobre sus propias cabezas, pueden llorar, porque el tiempo no se detiene para nadie, por mucho que pesen sus alforjas.

Y llegado el momento, verlos desfallecer, bajo mi espada o en su lecho sombrío, rodeados de monedas de oro, rezándole a su dios falso, vanal e inhumano, porque les salve de su cruento destino. Para poder mirarles desde arriba, con la melena canosa y los labios arrugados, siempre con una sonrisa en el rostro, feliz de no haber sucumbido bajo tal Dios, rey o monarca.

El oro, dueño de todo y de todos, jamás me tendrá entre sus sábanas.

domingo, 22 de enero de 2012

Ser

El momento en el que dejas de querer ser algo, para comenzar a serlo.

Acostumbrado a que lo hagan todo por nosotros, nos hemos limitado a la comodidad del sillón que supone nuestro más fiel refugio, inactivando nuestra alma y calmando a tientas nuestros corazones desvocados que solo quieren pasar a la acción y trotar libres.

Tenemos todo el tiempo del mundo.

Seres ociosos, condescencientes consigo mismos, que se apiadan de su simple existencia poniendose trabas continuamente, excusas baratas que se amontonan sobre nuestro consciente, que lo adormecen, y que nos convierten en simples, en simples vacíos, nadas, cascarones que no encuentran cabida en un cesto de huevos.

Pero llega un momento, o puede que sean muchos, que hacen que queramos llenar el cascarón, que nos hace levantarnos, alzarnos contra nosotros mismos, tomar nuestro corazón desvocado y cabalgar sobre él, espada en mano, a conquistar en castillo de nuestra alma.

El asedio puede ser largo, fatigoso e incluso contar con bajas; lágrimas, dolor y sufrimiento lo acompañan, pero también el júbilo nos da la mano cada vez que nos alzamos con la victoria.

Y al final, sólo si hemos conseguido no caer del caballo, sólo si hemos conseguido adaptarnos a su ritmo y desvocarnos, sin volvernos a sentar jamás en la comodidad de nuestro sillón sin haber ganado una batalla ese día.
Sólo entonces, conseguiremos vivir en el castillo de nuestra alma, con todo lo que conlleva, reinaremos sobre el sentido de la existencia que nos marca el destino y habremos pasado de querer ser...a ser.

jueves, 19 de enero de 2012

Inconexión.

Hoy, abro los ojos, a un lado, sábanas, al otro, tu ausencia.

Sé que no acostumbro, pero hoy necesito decirte un par de cosas, espero que te agraden, si no te gustan, siento que tengas que enterarte de esta forma tan pública.

No necesitas nombre, para mí no, un nombre es algo que nos caracteriza, sirve para que seamos identificados entre tanta gente, nos enumera. Tú, no necesitas identificación alguna.
Único en tu juego, sabes hacer del final de un día horrible una noche de ensueño, sin si quiera tocarte o verte, eres pura magia, unas palabritas, y ya puede haberseme caído una montaña encima, que me sacudo el polvo y me pongo a subirla con las manos atadas a la espalda.

Sé que no soy capaz de todo, conozco bien mis limitaciones, pero es cierto que a tu lado, todo parece posible, todo es más sencillo cuando cuento con tus directrices, o simplemente con la nube de tu recuerdo.

Por ello, a estas altas horas, después de todo un día arrollador, no me queda otra que rascarme los ojos, e intentar decir nada, pulsando las teclas de mi ordenador, intentando darle coherencia a una sucesión de conceptos inconexos que se arremolinan sobre mis neuronas cansadas.

Esperando tu llamada y tus ganas de vivir, esa sonrisa invisible que pueden sentir hasta los poros de mi piel.

Y quizá, algún día, poder despertar con las sábanas a un lado, y al otro lado un buenos días de tus labios.

martes, 17 de enero de 2012

Uno de esos días

Hoy es el día, el momento, el lugar, una simple silla en frente de una mesa roja.

Todo, cuestionárselo todo, a veces, es necesario para poder ver las cosas con perspectiva.

Tengo claro lo que quiero hacer, a quién quiero querer y por qué hago todas estas cosas, mi vida es perfecta para mí, no hay nada que perturbe la paz de mi rutina ondulante, y si llega algo que provoca que las ondas tomen un rumbo extraño, pronto calmo el agua clara del lago de mi vida.
Pero no soy un ser acuático, por ello, cada vez que se alinean los astros, la luna queda llena, o cada vez que los mayas tienen un borrón en el calendario, salgo, paseo por la orilla descalza, sintiendo la afilada hierba bajo mis pies, quizá no lo parezca, pero es una sensación agradablemente intensa.
Me siento tranquila a las orillas de mi universo y comienzo a observarme a través de las aguas cristalinas de mi psique.

Medito, lloro, río, e incluso puedo llegar a incendiar un par de árboles del oscuro bosque que me rodea, tiñiendo el cielo de rojo, enmudenciendo a las estrellas y dando calor a todo el frío que me rodea.
Otras veces simplemente nieva, mis lágrimas se congelan y quedo inmóvil, sin querer regresar a ese lago helado.

Cuando termino de sentir todo lo que quiero o necesito, es el momento de regresar, de volver al agua, al medio donde mis movimientos se hacen fluidos, donde me espera mi gente, mi trabajo, mi carrera, mis miedos, mis alegrías y mis fracasos.


Hoy, antes de volver, quiero teñir el cielo de sangre.

miércoles, 11 de enero de 2012

Paz

Hay cosas que no deben intentar explicarse, como por ejemplo lo que te evocan los sonidos de los dioses, que es para mí la melodía que suena mientras... mientras pienso en el todo y en la nada. Para que buscar versos en un acorde, no voy a encontrar palabras entre los trinos.
Sólo puede dar como resultado una lágrima, una tímida gota de agua salada, que se escapa de mis ojos y danza sobre mis mejillas.
Y golpearme contra el silencio de la realidad una vez realizada la última cadencia, quedando mi compañera dramáticamente sorprendida.

Pero no pasa nada, querida compañera de secretos y silencios, podemos adentrarnos en esa ola todo lo que dure la noche, y soñar las dos juntas, con el qué se yo.

Con el qué será, porque nada hace falta, mas que este ahogo en cada disonancia, y esta calma, la paz que encuentro, que encontramos, en los perfectos que las resuelven.


Y puedo volver a escuchar esta canción, esta obra maestra, y todas las que me alcance el tiempo, en silencio, todo el soñar esta permitido.

domingo, 8 de enero de 2012

Let it be

Un nuevo año comienza, tiramos a la basura el calendario del año anterior, todos esos trozos de papel con días impresos, con notas, con círculos e incluso con absurdos corazones envolviendo dias especiales.
Comienza algo nuevo, y sin motivo alguno, eso nos da fuerzas, nos ayuda a ponernos metas, a superarnos y a soñar con magníficos propositos realizados en el año nuevo.
No nos damos cuenta de que solo es un paso de hoja en una gran sucesión de capítulos, fascículos y colecciones de libros y más libros, con más o menos imágenes que recordar, que componen nuesta propia autobiografía.
Recuerdos... realmente creo que es lo único que quiero pedirle a este ''año nuevo'', sólo quiero recopilar recuerdos, llenar hojas y hojas en este relato absurdo en el que todo puede llegar a tener un sentido oculto, en el que las conspiraciones se suceden en una rutina asfixiante, en el que las anécdotas crecen conforme se reescriben con lápiz y papel.

Mirar hacia atrás y encontrar las mismas sonrisas que hoy en día me acompañan, encontrar que todo ha cambiado, pero que a la vez es igual, saber que puedo seguir incluyendo personajes en mi tragicomedia, consrervando al mismo tiempo a los protagonistas, y derrotando con mi justiciera espada a los malvados.

''Un año más, un año menos'', que más me da, que el tiempo pase o se detenga, si tengo todos mis recuerdos en marcha, a punto de imprimirse, cada cual a su velocidad, tarde o temprano.


Todo pasa y todo queda.