Totalmente de acuerdo con todos aquellos que me consideran una poca cosa, una incongruencia sin ningún tipo de interés.
No les culpo.
No escribo con el afán de gustarle a nadie, como tampoco hicieron muchos grandes autores, sin embargo, ellos tenían más arte que yo, tampoco lloro que no se me haya dado el don de las letras, es más, creo que prefiero leer un buen libro a tener que quebrarme la cabeza pensando como comenzar a entrelazar los enredados hilos del más sencillo relato.
Para mí, teclear sin ton ni son, deslizar los dedos sobre el teclado, o sobre un papel con bolígrafo en mano, no es más que puro trámite.
Poner en marcha el engranaje con cualquier estímulo, como una puerta automática que se abre en cuanto sabe que algo quiere entrar, no señores, no hablo de abrirme de piernas, si no de cómo se abre mi mente, cómo agudizan mis neuronas ante el más mínimo atisbo de algo que haga a mi corazón galopar.
Dentro de mi cabeza, cuando mis pupilas ven ideas escritas, materiales, todo se ve mucho más claro.
Escuchando una canción repetida, una y otra vez, hundiéndome en lo que significa, no para el autor, no para el mundo, hundiéndome mientras me descascarilla el corazón y me desnuda el alma entre lágrimas de sal.
Cerrar los ojos y sentir cada nota, traducirla en una letra, una palabra, o toda un parrafada amorfa, porque como ya sabemos todos, ''dejarse llevar, suena demasiado bien''.
Hasta mis neuronas se han vuelto capitalistas en este sistema de mierda.
Pero bueno, eso es otra idea que plasmar...
...ya llegará.