Respire, aire, aire sin prisas, sin olor a gasolina, a hormigón o a pinturas.
Escuche en viento a mi alrededor, como nuestro único compañero, que nos abrazaba y nos alentaba a seguir subiendo a lo mas alto.
Y con todo esto me senté en el suelo, alrededor de toda esa hierba seca, malas hierbas que consiguen sobrevivir solo en esos parajes a los cuales no llegan las personas civilizadas, y me puse a pensar.
Que una noche oscura no es suficiente desenfreno, que una caricia tuya no es mas que un poco de lo que quiero.
Todos queremos sentirnos queridos, así es como funciona el mundo, las personas quieren ser felices, y debido a nuestro carácter social, para ser felices tenemos la necesidad imperiosa de sentirnos aceptados.
Por eso se hacen locuras, bien es cierto que siempre se ha dicho que las locuras por amor son las mas estúpidas, yo pienso que las locuras que se hacen por compromisos son sin duda las mas absurdas.
Todos necesitamos un sitio, un hueco, en el cual tengamos piezas que nos rodean, con las que estemos en contacto, y con las que cuando el puzzle se mueva, choquemos, produciendo una onda expansiva en todas las demás piezas que rodean a cada uno.
Creo que el que creó al ser humano no contó con esto, o nos lo quiso poner difícil, desordenando el puzzle y dejando a cada uno que buscase su huequecito en toda la humanidad.
Podrías habernos dejado un boceto, unas instrucciones, ¿tanto te costaba?