lunes, 20 de septiembre de 2010

Compases de locura.

Subimos a lo más alto, o eso mismo creo yo, por encima de los edificios, de las calles atestadas de gente, de las carreteras llenas de coches que se mueven rapidamente como si de estresados insectos se tratasen.
Respire, aire, aire sin prisas, sin olor a gasolina, a hormigón o a pinturas.
Escuche en viento a mi alrededor, como nuestro único compañero, que nos abrazaba y nos alentaba a seguir subiendo a lo mas alto.

Y con todo esto me senté en el suelo, alrededor de toda esa hierba seca, malas hierbas que consiguen sobrevivir solo en esos parajes a los cuales no llegan las personas civilizadas, y me puse a pensar.

Que una noche oscura no es suficiente desenfreno, que una caricia tuya no es mas que un poco de lo que quiero.
Todos queremos sentirnos queridos, así es como funciona el mundo, las personas quieren ser felices, y debido a nuestro carácter social, para ser felices tenemos la necesidad imperiosa de sentirnos aceptados.
Por eso se hacen locuras, bien es cierto que siempre se ha dicho que las locuras por amor son las mas estúpidas, yo pienso que las locuras que se hacen por compromisos son sin duda las mas absurdas.

Todos necesitamos un sitio, un hueco, en el cual tengamos piezas que nos rodean, con las que estemos en contacto, y con las que cuando el puzzle se mueva, choquemos, produciendo una onda expansiva en todas las demás piezas que rodean a cada uno.

Creo que el que creó al ser humano no contó con esto, o nos lo quiso poner difícil, desordenando el puzzle y dejando a cada uno que buscase su huequecito en toda la humanidad.


Podrías habernos dejado un boceto, unas instrucciones, ¿tanto te costaba?

viernes, 17 de septiembre de 2010

Flor marchita

Y llueven tristes sobre mi rostro
castigándome, lágrimas de amarga sal
lágrimas de un cruel océano
donde los incautos encuentran la paz.

Preguntas arremolinadas
no censan en su cantar
¿donde vas, flor marchita?
¿Donde tu tallo se ha de secar?

Donde me quiera llevar la lluvia
donde quiera el fiero mar
me da igual donde en sus aguas
se desate la tempestad.

Noche de lluvia

Escucho llover tras los cristales de las ventanas, escucho los gritos de los niños, felices bajo la lluvia, y también las riñas de las madres que no quieren que estos enfermen.
Respiro el aliento del agua al caer, el ultimo suspiro de cada gota de lluvia es para mi una melodia, un conjunto de expiraciones constantes, hermosas, porque son sinónimo de vida. Y enloquezco, enloquezco al pensar que ya no soy una niña, que no me atrevo a danzar bajo la lluvia porque se que después de ese jubilo, de esa adrenalina, de sentir cada gota de agua recorriendo mi rostro, después de sentirme viva, llegara el resfriado.
Y es cuando realmente me doy cuenta, de que en la naturaleza la lluvia es un regalo para todos, para las plantas y los animales, a ellos no les importa tanto mojarse, claro es que no tienen esos peinados que tenemos nosotros, si, me refiero a ese montón de mujeres con bolsas en la cabeza, lo entiendo, no lo critico, se han gastado su tiempo y su dinero para ello, y es que sin duda, el ser humano es el ser vivo mas artificial de todos, quizás es porque nos hemos creado una coraza alrededor de nosotros, nos sentimos débiles frente a la naturaleza, realmente, somos unos seres débibles desde el punto de vista físico, necesitamos una temperatura media para poder vivir, además de capas adicionales a nuestra piel, bien sea para sentirnos calientes o para sentirnos seguros.

Y es que sin duda, hoy que la noche huele a vida, y la luna suena a muerte, es el momento de pensar en todo y en nada, de escribir un desahogo sin sentido descargando el alma de todo lo que se necesita expulsar, aunque sea en forma de absurdas reflexiones.

Hoy, una noche en la que me siento un cangrejo ermitaño extravagante, que no deja su concha ni aunque se le quede pequeña, un animal de costumbres encerrado en una concha en la que ya no puede casi ni respirar.

Sin duda es una noche de lluvia completamente perfecta.