domingo, 19 de mayo de 2013

Simple realismo.

Apesadumbrados los ojos que osen
mirar los ojos tristes que llaman
a la compasión mal guardada
que en cuerpo y alma habita.

Sonrisas perdidas entre el papeleo,
la burocracia sentimental en pleno auge.
Y solo buscan los ojos tristes el consuelo
de un alma que con un abrazo desarme.

Mirar, sentir, tocar...
y dejar de vivir entre los libros.
Dejar de usurpar vidas ajenas,
pasiones que nunca conoceremos
y sonrisas que jamás nos quedan.

Sonreir a esos ojos tristes,
besar los labios sollozantes
y abrazar el alma rota de dolor.
Sin más trámite que un suspiro
y sin ningún redoble de tambor.

domingo, 12 de mayo de 2013

Las pestañas rozan el flequillo.

Danzan las luces ante mi mirada maldita
rompe el aire el calor de mis mejillas
despega de mis labios un perezoso suspiro
y se envuelven mis manos en los bolsillos.

Hoy he perdido todo el rumbo de la realidad
embobada mi mente ante tal festin de sensaciones
se ha llenado por fin mi mundo de colores
en todo aquello que tornaba gris la humanidad.

Han despertado mis ojos ciegos de tanto ver
desperazando una sonrisa impaciente por salir
a ver el agua que mana del alma que baña el cielo
y saludar a los ángeles que cantan sólo para mí.

En un instante, he nacido, vivido y, finalmente, muerto
sólo para poder resurgir de mis cecinas aún calientes
para dar todo lo que este mundo me exprime
y bailar al son de todo lo que fue,es y será imposible.

Hoy he tenido un alarde de optimismo... de esos que no abundan.
Ya  se me pasará.

''Los días no vividos'' (Vetusta Morla)

He visto hoy un álbum de fotos
en las que mi rostro no figuraba
y así como una ensoñación febril
he entrado en lo que el instante captaba.

Son rimas fáciles y prosa barata.

Vidas pasadas que nunca viví
sonrisas que jamás he sentido
besos que nunca compartí
y lágrimas jamás sufridas.

Recuerdos...Que extraña invención,
¿para qué recordar si no es para otros?
Los dueños de las imágenes no las necesitan,
pero siempre hay espectadores que asombrar.

Y al entrar en ese instante, vértigo, vergüenza
al saber que no son míos los momentos suyos,
al saber que deshago su alma cual cebolla
para quedarme con todo el jugo de sus hojas.

Y hacerme un puchero con ellas, con condimento
sal para curar las heridas de la pérdida
tequila para celebrar los felices recuerdos
y limón para aquellos ácidos comentarios.

Y hoy soy partícipe de días que no he vivido
de momentos que no he cantado, y suenan
de sueños en los que nunca he participado
y sonrío con ellos de la mano.

Me han llenado el espíritu como si de un globo se tratase.


(Aclaración de la autora: el texto es de origen propio, el título es el de una canción del grupo mencionado en el mismo. No querría que a estos genios se les relacionase con tal chapuza)

Tarde de sábado rara.

Todo lo que pude ver fue claridad,
la luz entraba por la ventana de la cocina,
de abrigo los sentidos nada más
y una careta de mi alma triste.

Tú cocinabas, pelabas cebolla
los ojos verdes me sonreían
y estaban vidriosos de lágrimas,
¿la cebolla? Algo se cocía
además de la pasta.

Puse música, sólo para escucharla
don de pocos, como siempre dices.
Y dando vueltas salió mi alma
para toparse con tu cálida psique.


Ahora bailamos...

Giramos, los dos muy juntos, muy pegados
mientras se quema la cebolla al fuego,
que más da.

Ray Charles canta para nosotros
y toda una orquesta nos acompaña lento
mientras ilumina el día y sopla aire fresco
mientras olvida mi alma su lamento.

Sólo al sonreírme tus ojos verdes...

Acaba la canción, triste final
nos dimos cuenta del gran estropicio,
seguimos cocinando sin más
en algún momento tendríamos que comer,
no?