He levantado la piel para verme los huesos
me he deshojado como una triste flor
todo para ver si encuentro ese rayo
el rayo que no cesa y me enseña el calor.
He encontrado músculos tensos
sobre huesos ya astillados
tendones al borde del colapso
y meniscos ahora desgastados.
Tensas las sonrisas decorosas
astilladas las palabras de consuelo,
el colapso de los días ya vividos
desgasta ahora el efímero deseo.
Y danza el alma entre el desconsuelo
de ver la destrucción que crea a su paso.
Sonríe el duende de ojos verdes,
llora la libélula en su descanso.
sábado, 30 de agosto de 2014
Romancero insomne
Cada esquina del colchón suave,
como el beso que no robó
en cada vuelta de almohada
un trozo de su mejilla acalorada.
Dame pan para acompañar,
dame vino que moje mi lengua.
Hambre de esa luna que mengua,
sed de los labios sin bañar.
como el beso que no robó
en cada vuelta de almohada
un trozo de su mejilla acalorada.
Dame pan para acompañar,
dame vino que moje mi lengua.
Hambre de esa luna que mengua,
sed de los labios sin bañar.
lunes, 4 de agosto de 2014
Después de haber vencido.
Contradicción en pleno auge,
no se saca nada en claro
de un alma en desamparo,
de un latir sin aire.
Pierde la razón la prosa
pierden la rima esos versos,
que quedan ahora inconexos
al son de este ritmo ligero.
Una y otra vez, como todo.
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