Hay momentos en la vida, en los cuales el deber y el querer se entrelazan, formando un delicado y hermoso hilo en el cual encontramos nuestros sueños, un hilo que se va formando, hasta crear un tupido manto de esfuerzo y ánimo que nos ayuda a esquivar o superar nuestras adversidades.
Sin embargo podemos encontrar momentos en los que se debe elegir entre una de las dos.
¿Deber o querer?
¿Que debemos seguir? ¿Que nos debe mover?
Cuestiones son estas en las que encontramos la filosofía orteguiana, muchos puntos de vista, muchas verdades, muchos mundos, son los que tienen respuesta a estas preguntas, como siempre, todo es relativo y no podemos afirmar nada con un 100% de fiabilidad, sin embargo podemos indagar en las posibles respuestas y analizar cada una de ellas.
Por supuesto habrá personas que piensen que uno se debe rendir al querer, a los impulsos que mueven nuestro cuerpo y nuestra mente, para así poder sentirnos completamente libres, sentirnos realizados para estas personas, es hacer lo que se quiere, sin pensar en lo que se debe.
Una postura un tanto inmoral e inhumana, puesto que rompe con todo raciocinio y normas de comportamiento en ciertos momentos, en mi caso, esta postura no me parece adecuada, ya que degrada a la persona hasta convertirla en un simple animal que se mueve por sus impulsos y sus deseos, y eso seria retroceder en el largo camino de la evolución humana.
En el lado totalmente opuesto encontramos a los cuadriculados, las personas rectas, hechas y derechas, que anteponen el deber ante cualquier placer o contratiempo, personas que se han ganado todo lo que tienen a pulso y que nunca fallan en cualquier trabajo o compromiso.
Pues bien, también podemos criticar este punto de vista de la vida, puesto que deprime hasta al mas férreo de los hombres, corroe los corazones al no encontrar alegría en el deber sin el querer y, aun peor, daña a las personas queridas de estos individuos centrados en el deber.
Por ultimo expondremos la postura intermedia, aquellas personas que, aunque no estén entrelazados, saben intercalar deber y querer, personas que hacen lo que deben pero que intentan encontrar un hueco, un momento, para poder realizarse personalmente haciendo lo que mas les gusta.
Sin duda esta es la postura mas adecuada para enfrentarse a la vida día a día, para poder realizarse en todos los sentidos y conseguir tener una existencia plena y equilibrada, pero...
¿Que hacer cuando el deber y el querer que han viajado entrelazados, de repente deciden separarse, romper tu manto e irse cada uno por su lado?
Ese es el momento en el cual hay que pasar a la acción, decidir, que preferimos, que es lo que realmente vamos a hacer.
Lo que queremos,
o lo que debemos.
Lamento no poder concluir este blog, porque sinceramente, ni yo misma tengo una respuesta clara.