lunes, 21 de febrero de 2011

El llorar del que no mama

Siente, que el ayer no fue caro,
y desmiente, que estamos siempre atados,
ardiente, este sol nos enseña los claros,
caliente, cálidos mis labios.
Cuando hablamos de que estamos
llamándonos a un cara a cara
tan solo para no decir nada.
Y rimando nació un verso,
verso a verso una canción.
Y al mirar fingiendo el no fingir
de los nadas que ya he cantado
se me enrojece el corazón
se enternecen mis venas color carmín
quebrados mis labios en cristal,
mientras mis manos quiebran las cadenas
del fingir que no se calla
del llorar del que no mama.

viernes, 4 de febrero de 2011

Un suspiro

Abrir mis poros, mis oídos y azuzar a mis sentidos para que estén alerta.
Sentir el suave tacto de la mano amiga, danzando a mi alrededor haciendo vibrar el aire, coloreando el tiempo y el espacio con cálidas llamaradas de sentimientos ensimismados que se miran en el agua clara de un arroyo y me hacen perecer en el río, al intentar salirme de la orilla para ver que es lo que hay mas allá.
Sentir, sentir que siento, y que no soy uno de los seres inertes que vagan por la tierra en busca de una careta, de un sitio donde poder esconder todos sus pecados, donde limpiarse de todo lo que esta mal visto y sacar a relucir un nuevo disfraz con el que intentar afrontar la vida que no es la suya.
Salir a la calle desnuda, solo con la mano amiga ayudándome a caminar, airear mis pecados ante todo el mundo, admitir que mi vida no es perfecta, pero que me gusta tal y como es.
Llorar y gritar de ira y sufrimiento, a la par que río incesantemente ante lo inóspito de la vida y la existencia.

Esperar paciente, a volver a sentir el cálido aire a mi alrededor, a que vuelvan a despertar mis poros y a danzar mis sentidos sin ton ni son, al ritmo de la hipnotizante melodía.

Aquella que trae la mano amiga, aquella que colorea el aire y que me hace saber que el mundo no puede ser tan solo un disfraz.
La que me desnuda en sentimientos cada vez que comienzan sus acordes y me hace enfrentarme sola a lo que soy.

La que me da todo y me roba el alma.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Décima ensangrentada.

Historias de sonrisas
cuentan mis ojos llorosos,
largos besos escandalosos,
escondidos con mucha prisa
entre sus siete camisas,
manchadas de rojo carmín.

Cuando volvió nada pudo decir,
tropezó con mi cuchillo,
sangre por todo el pasillo,
cariño, este es tu fin.

Microrelato en verso de cómo una mujer despechada decide acabar con la vida de su compañero infiel.