sábado, 30 de agosto de 2014

Romancero insomne

Cada esquina del colchón suave,
como el beso que no robó
en cada vuelta de almohada
un trozo de su mejilla acalorada.

Dame pan para acompañar,
dame vino que moje mi lengua.
Hambre de esa luna que mengua,
sed de los labios sin bañar.

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