Todo lo que pude ver fue claridad,
la luz entraba por la ventana de la cocina,
de abrigo los sentidos nada más
y una careta de mi alma triste.
Tú cocinabas, pelabas cebolla
los ojos verdes me sonreían
y estaban vidriosos de lágrimas,
¿la cebolla? Algo se cocía
además de la pasta.
Puse música, sólo para escucharla
don de pocos, como siempre dices.
Y dando vueltas salió mi alma
para toparse con tu cálida psique.
Ahora bailamos...
Giramos, los dos muy juntos, muy pegados
mientras se quema la cebolla al fuego,
que más da.
Ray Charles canta para nosotros
y toda una orquesta nos acompaña lento
mientras ilumina el día y sopla aire fresco
mientras olvida mi alma su lamento.
Sólo al sonreírme tus ojos verdes...
Acaba la canción, triste final
nos dimos cuenta del gran estropicio,
seguimos cocinando sin más
en algún momento tendríamos que comer,
no?
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