Aún no ha subido la luna al cielo
para bañarnos con sus hilos de plata
aún no se han girado las estrellas
a conteplar el respirar de nuestras almas.
Entrecortado es el mensaje, y desgastado
desgastado ha quedado mi corazón jubiloso
de tenerte esta noche entre los pliegues
de la piel que un día habitaste gustoso.
Y hoy envidia la luna mi vuelta de hoja
envidia la lamparita mi almohada
porque en breve tu dulce psique
se encontrará adormecida en mi cama.
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