lunes, 30 de septiembre de 2013

Reflexión 18342

El ser humano es, por naturaleza, delicado, sensible a todos los cambios del medio que les rodea, ya sea física o emocionalmente.

Sin embargo, nos consideramos la cúspide de la pirámide, el máximo exponente de la evolución, cuando sólo somos una especie más, el simple resultado del azar, ¿qué nos diferencia de nuestros semejantes primates?

¿ La capacidad de pensar?

Pensar.... ¿Pensar para qué?

¿Pensar en cómo puede ser más rentable todo lo que pueden abarcar nuestros brazos?, ¿pensar cómo podemos sacarle el máximo jugo a esta naranja que es la naturaleza y todo lo vivo?

Somos la peor plaga que ha soportado este planeta, sin embargo nos consideramos los dueños de todo lo que abarcan nuestros ojos. Quemamos, destruimos, explotamos, matamos, envenenamos, el apocalipsis ya ha llegado a este planeta, se llama Homo Sapiens Sapiens, y es la especie más egoísta e inteligente que ha creado lo azaroso de la naturaleza.

La más peligrosa por tanto

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