Fuera todos, que salga el mundo
no queda sitio en esta habitación
no quedan lágrimas sobre el colchón
el pestillo se astilló hace mucho.
Que salgan los rayos del sol
que huyan despavoridos por la ventana
fuera el aire corre fresco, y emana
del suspiro de un dios que ya murió.
He perdido mi manta protectora
la que cuida de los monstruos invisibles
la de la sensación de que no estás sola.
Y en una cama desnuda y dura
duerme un corazón despierto
que no encuentra la cordura.
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