miércoles, 30 de julio de 2014

Prosa barata

Las figuras celestiales tenuemente iluminadas, no muestran si no el reflejo del alma meramente humana.
Es nuestro deber, objetivo y pasatiempo, el buscar la ajena perfección, algo mejor, divino, que nos guía en nuestro camino y nos espera al final. Listo a tendernos la mano, a darnos todo lo que se nos ha robado en este paseo entre rosas y espinas.
Llámalo dios, destino,universo o azar.

Buscamos algo que nos de respuestas, que nos muestre la verdad del caos delirante, que nos reste razones por las que preocuparnos del cuerpo que nos acompaña en la vida terrenal, tan frágil e imperfecto como una brizna de hierba.

Siempre naciendo, viviendo y muriendo en el más triste olvido.


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