Viviendo de la vida su mismo margen
me despierto desnuda en cada amanecer,
sin cálidas sonrisas que me arropen
sin sonrientes ojos que me den de beber.
Viviendo al limite entre lo consciente
y lo que no se puede expresar sobre el papel,
mucho me tengo que equivocar sin rumbo,
para saber que es lo que pude hacer.
Confusión en mi mente, preguntas arremolinadas
forman una hoguera mancillando a mi corazón
y se pregunta mi alma triste sin compañera,
¿por qué tiene que aguantar ella ese dolor?
Si se equivocó no lo sabe, probablemente así fue,
pero no deja de preguntarse que tiene la culpa,
y ríe el corazón en llamas diciéndole la verdad
alma desnuda, tu nunca saldrás de este final.
Y vio un río
lo siguió y llegó al mar.
Y ante los rayos reflejados en los diamantes de agua quedó el alma, cegada por toda esa belleza efímera, como todo en este mundo, con una sonrisa dibujada sobre un rostro con un corazón de cenizas, preguntándose siempre, hasta donde le alcanza la vista, en el horizonte busca, como conseguir su ansiada eterna sonrisa.
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