domingo, 17 de octubre de 2010

Siente que todo es en vano si no sientes el abrazo de la brisa.

Dejó el orgullo a un lado,
implorando mientras el perdón,
a una humanidad sin rumbo
que le ha arrancado el corazón.

Caminó inquieto hacia el estrado
intentando defender su condición,
de poeta que ama los mundos
sutiles, como pompas de jabón.

Fue duramente juzgado
acusado de alta traición,
por haber desafiado el absurdo
de vivir sin corazón.

Lo envió a morir a la horca,
para esconder todo amanecer,
de los sentimientos escondidos
que enseñan al mundo a querer.

Murió cantando al alba
haciendo a todos enternecer,
en su rostro reflejada la calma
no tiene nada que temer.

Pues no temía el fin del cuerpo,
que en un instante dejo de respirar,
no temía el cesar de los latidos
que en silencio callaran.

El temía el morir de su alma,
el dejar de respirar sus versos,
el temía el latir sin sentido
de un corazón enfermo.

Murió por sentir diferente,
pensaron que seria olvidado,
pero el dulce cantar del poeta
por siempre sera recordado.


Por que es preferible morir de pie, que vivir arrodillado.



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