El viento mece las copas de los pinos,
las olas siguen creando espuma de ensueño,
y bajo mis pies la suave arena tibia
me recuerda que el alma no tiene dueño.
Suena el va y ven del temible océano
suenan las patas de los cangrejos.
El olor a salitre y algas muertas
y las piedras que escucharon mil lamentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario