Soñadores, pensadores de lo tangible y lo intangible, el cielo ha caído sobre nuestras cabezas, con todo su peso y el dolor que esto conlleva.
Los ángeles buscan un lugar donde curar sus heridas mientras los demonios danzan embravecidos ante la inminente victoria, arremolinados sobre las cabezas de todos aquellos que algún día buscaron la paz en los pensamientos más profundos, en todo lo que surgía directamente de las tripas, porque saben que sus almas están llenas de dudas.
Porque el que piensa duda, y el que no duda jamás ha conocido verdad alguna.
Y la humanidad se encuentra llena de eruditos sin margen de error.
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